jueves, 9 de abril de 2009

Viernes Santo Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo

El Viernes Santo es el día de pasión y muerte del Señor y del ayuno pascual como signo exterior de nuestra participación en su sacrificio
Este día no hay celebración eucarística, pero tenemos la acción litúrgico después de medio día para conmemorar la pasión y la muerte de Cristo. Cristo nos aparece como el Siervo de Dios anunciado por los profetas, el Cordero que se sacrifica por la salvación de todos.
La cruz es el elemento que domina toda la celebración iluminada por la luz de la resurrección, nos aparece como trono de gloria e instrumento de victoria; por esto es presentada a la adoración de los fieles.

El Viernes Santo no es día de llanto ni de luto, sino de amorosa y gozosa contemplación del sacrificio redentor del que brotó la salvación. Cristo no es un vencido sino un vencedor, un sacerdote que consuma su ofrenda, que libera y reconcilia, por eso nuestra alegría.
Meditación del Viernes Santo

Tema: Cristo, modelo de la vivencia del celo apostólico

Fruto - Petición:

Jesucristo, que viendo tu ejemplo de dinamismo, entusiasmo y deseos de cambiar el mundo, no me quede con los brazos cruzados, sino que siga tu ejemplo y me lance con intrepidez a hacerte reinar en los corazones de mis hermanos los hombres.

Puntos a Meditar:

1. Cristo, hombre posesionado por la misión

Cristo se presenta como un hombre entregado a la realización del plan del Padre: salvar al hombre. Toda su vida está polarizada en torno a la misión. En el campo de las relaciones humanas todo lleva una intencionalidad, no hay lugar en Él para una amistad neutra, sabe orientar todo hacia el anuncio del Reino de Dios. Así, cuando algunos discípulos de Juan Bautista quieren saber quien es Él, que hace, donde vive, les invita a acompañarle; después de la conversación, éstos jóvenes inquietos han sido ganados para la causa del Reino. Cuando entabla conversación con la mujer de Samaria (Jn 4, 4 ss) como sabe llegar con finura psicológica y con habilidad pedagógica hacia una realidad trascendente, hacia el terreno de su misterio personal y de su misión.

2. El alimento de Cristo

Necesitamos, como Cristo, no tener otro alimento que la voluntad del Padre. Alimentar nuestra psicología, criteriología, nuestro mundo afectivo y sentimental, nuestra voluntad con la riqueza, el esplendor y la enjundia del Plan de Dios.
A Cristo todas las realidades materiales le hablan de Dios, todo es oportunidad para anunciar el mensaje de Dios...

3. Cristo un hombre dinámico

En toda la vida de Cristo, en su persona y en su psicología, una fuerte tensión: no es un tipo apático, amorfo, flemático, comodón, instalado, sino un hombre que mira hacia el horizonte del mundo, escruta los signos de los tiempos, lucha y se esfuerza con ímpetu por llevar al cabo la tarea encomendada. Es un hombre dinámico, impaciente, si podemos hablar así, por la misión : " Yo he venido a echar fuego sobre la tierra. ¿ Y qué he de querer sino que encienda?" Tengo que recibir un bautismo, ¡ y como me consumo hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer la paz a la tierra? No he venido a traer la paz, sino la espada." (Lc 12, 49-51).
Citas bíblicas
Is 52, 13-15; 53,12;
Sal 30, 2.6.12-13.15-17.25;
Heb 4,14-16;5,7-9;
Jn 18, 1-19,42.
Comentarios de los Padres de la Iglesia
Via Crucis
Documentos
S.S. Juan Pablo II:
Redemptor Hominis, Carta encílica sobre el Redentor del hombre, 4/03/1979.
Dives in misericordiae, Carta encíclica sobre la Misericordia Divina.
El triunfo del amor, Homilía durante la solemnidad de Cristo Rey, 1999.
El Triduo sacro, Catequesis durante la audiencia general de los miércoles, 8/4/1998.
La salvación realizada en la historia, Catequesis durante la audiencia general de los miércoles, 11/03/1998.
Cristo, único salvador, Catequesis durante la audiencia general de los miércoles, 4/02/1998.
El árbol simboliza el misterio de la vida y de la cruz, Alocución a una delegación alemana, 19/12/1998.
Mensaje por Viernes Santo
La salvación no se encuentra en el hombre sino en Cristo, Rey y Salvador, Homilía de su S.S. Juan Pablo II, 21/06/1998.
Cristo sigue sufriendo y muriendo también en nuestro tiempo, Palabras al final del rezo del Vía Crucis en el coliseo Romano el Viernes Santo por la noche, 10/04/1998.
La salvación no es sólo liberación del mal sino ante todo plenitud del bien, Homilía en la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, 01/01/1997.
El Triduo santo de la pasión y resurrección del Señor, Catequesis de su S.S. Juan Pablo II durante las audiencias generales de los miércoles, 31/03/1999.
Documentos de Maestros Espirituales:
San Roberto Belarmino, Sobre las siete palabras pronunciadas por Cristo en la Cruz
Fray Luis de Granada, De vita Christi
La Oración del Huerto
La prisión del Salvador, y presentación ante los pontífices
La presentación ante Pilato y Herodes y los azotes a la columna
La coronación de espinas y el Ecce Homo
Del llevar la cruz a cuestas
De cómo fue crucificado el salvador
La lanzada del Señor y la sepultura
Alonso de Villegas, Flos Sanctorum
Sobre el amor de Dios
Sobre la esperanza
Sobre la fe
Otros documentos:
Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Doctrina de los Sacramentos, La preparación y celebración de las fiestas pascuales. V. Viernes Santo de la Pasión del Señor



¿POR QUE?

Autor: Adhemar Cuellar



San Juan 19,17-18a “Tomaron, pues a Jesús y Él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota y allí lo crucificaron”.



Quien lo creería, Jesús que recorrió las aldeas y pueblos proclamando la Buena Nueva del Reino de Dios, Jesús que fue un gran médico, que sanó a muchos enfermos y leprosos, expulso a los demonios, hizo caminar a los paralíticos, devolvió la vista a los ciegos, hizo hablar a los mudos, hizo escuchar a los sordos, resucito a Lázaro. Jesús que perdonó a una mujer hallada en adulterio, quien creería que Jesús que enseñó a tener compasión y misericordia terminaría su vida juzgado como un delincuente y acompañado de dos de ellos, crucificado en una Cruz.



Es difícil comprender esto. El misterio de la Cruz, es difícil de entender. Muchos nos preguntamos:- ¿cómo permitió Dios que mataran a su hijo?

Dicen que aquel día de la crucifixión, observaban desde el cielo todo este acontecimiento Dios Padre y los tres arcángeles: Rafael, Gabriel y Miguel. Uno de los Arcángeles, Rafael, al ver como flagelaban a Jesús habla al padre:-Señor míralos, mira como están castigando y azotando a tu Hijo, sólo una palabra tuya y enseguida voy a exterminar toda esa gente malvada. Dios responde con un rotundo - no te atrevas a hacer nada, quédate donde estas.



El arcángel Gabriel al ver como luego de flagelar a Jesús lo escupían y le colocaban una corona de espinas, no puede contenerse y dice a Dios:-Amado Dios ¿está usted ciego, no ve como humillan y hacen sufrir a su hijo Jesús?, yo no puedo tolerar eso, sólo una orden suya y enseguida liquido a todos los malos. Dios dice: -Gabriel, no hagas nada.



el Arcángel Miguel al observar que Jesús sangrando y herido llegaba al Calvario y estaba siendo crucificado y que los clavos traspasaban las manos y los pies de Jesús, rompe nuevamente el silencio :- Amado Dios, no puedo contenerme al ver este martirio y dolor de tu Hijo Jesús, ¿Señor , no ha visto como los clavos traspasaron las manos y los pies de su hijo, no ha escuchado cuando el ha gritado y ha dicho: “Padre porque me has abandonado”?. - Señor dice el arcángel Miguel, -déjeme ir a ayudarlo, a una orden suya voy y termino con esa gente perversa.



Dios con nostalgia responde: Quédate donde estas, no vayas. Luego los tres arcángeles, Rafael, Gabriel y Miguel, sin entender por que Dios no les permitía ir a ayudar a Jesús, le preguntan a una sola voz:-¿Por qué permite que maten a su hijo, Por qué? No entendemos. Y Dios con mucha emoción responde:- Es que ustedes no comprenden, YO LOS AMO, YO AMO A TODOS, YO AMO A TODA LA HUMANIDAD.



Por que TANTO AMO Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en Él no muera, sino que tenga vida eterna. (Jn 3,16)

El misterio de la cruz sólo se lo puede entender de esta manera: FUE POR AMOR. “Cuando nosotros éramos incapaces de salvarnos, Cristo a su debido tiempo, murió por los pecadores. No es fácil que alguien se deje matar en lugar de otra persona. Ni siquiera en lugar de una persona Justa; aunque quizás alguien estaría dispuesto a morir por la persona que le haya hecho un gran bien. Dios prueba que nos ama, porque cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.(Romanos 5,6-8)



Dios Entregó a Su hijo. No fueron los clavos que lo sujetaron en la cruz, fue el amor de Dios por la humanidad lo que hizo que Jesús muriera. Jesús sufrió y murió en la cruz por amor. y ahora ¿qué harás tú para agradecerle?¿De qué manera retribuirás este amor?



http://www.mensajeconpoder.com/




Viernes Santo

El Viernes Santo es un día de duelo, el mayor de todos. Cristo muere. El dominio de la muerte, consecuencia del pecado, sobre todas nuestras vidas humanas alcanza incluso al jefe de la humanidad, el Hijo de Dios hecho hombre.

Pero, como todos los cristianos saben, esta muerte que Jesús ha compartido con nosotros y que fue tan atroz para él, respondía a los designios de Dios sobre la salvación del mundo y aceptada por el Hijo para nuestra redención. Desde entonces la cruz de Cristo es la gloria de los cristianos. "Para nosotros toda nuestra gloria está en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" y, hoy, lo repite la Iglesia y presenta la misma cruz para nuestra adoración: "He aquí el madero de la cruz, del cual pendió la salvación del mundo". Por ello, el Viernes Santo es al mismo tiempo que un día de luto, el día que ha devuelto la esperanza a los hombres; él nos lleva a la alegría de la resurrección.

La acción litúrgica con que la Iglesia celebra, por la tarde, la redención del mundo, debería ser amada de todos los cristianos. En este día, el recuerdo solemne de la Pasión, las grandes oraciones en que la Iglesia ora confiada por la salvación de todos los hombres, la adoración de la cruz y el canto de los improperios son algo más que ritos emocionantes; es la oración y el hacinamiento de gracias de los rescatados que, en comunidad, adquieren conciencia ante Dios de todo lo que el misterio de la cruz representa para ellos.


VIERNES SANTO




En el "Viernes Santo", quiero dedicar un recuerdo al Crucificado del Calvario; aunque sólo sea porque aquel hombre es el mejor amigo de los hombres.

Creo que es un deber recordar con cariño a quien aceptó morir un día por todos nosotros.

Viernes Santo es asistir a los últimos momentos de un condenado a muerte. Este condenado es el Hijo de Dios. El suplicio: Una cruz. Se ha buscado la cruz para Dios, ya que la horca, la hoguera, la espada..., eran poco para Él.

¿Qué delito se le achaca? Todos los delitos de todos los hombres juntos. Va a la muerte en nuestro lugar.

La cruz sería sólo el golpe de gracia, porque antes lo pisotearon y lo machacaron como se machaca a un animal asqueroso. Podemos verlo en el cuarto donde otros hombres antes que Él habían sido flagelados.

El Procurador, Poncio Pilatos, había dado la consigna de que lo dejaran de tal manera que diera lástima, para que se conformaran con esto y no pidieran la cruz. Todos aquellos verdugos sabían muy bien su oficio. Podemos imaginar cómo dejaron a Cristo en cinco minutos: como un guiñapo; hilos de sangre, desgarrones por toda la espalda, los brazos, el cuello y la cara.

Muchos morían ahí mismo. Al soltarlos caían en un charco de sangre..., muertos. Él no murió ahí. Aparte de que era resistente al sufrimiento, no debía morir ahí, porque le quedaban aún las manos y los pies para la cruz; porque el amor se escribe con sangre y Él amaba a los hombres.

Ya nos lo había dicho: "Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos".

Viernes Santo es también, una Madre con su Hijo en los brazos: "Después de muerto lo bajaron de la cruz apresuradamente, y lo colocaron sobre las rodillas de su Madre..." Muchos artistas, por ejemplo, Miguel Ángel en su "Pietá" de Roma, lo ha representado así, el crucificado en los brazos de María.

También cuando fue un niño lo llevó en brazos; pero ¡qué diferencia!. Entonces era un niño pequeño, no pesaba mucho, estaba vivo, hoy es un hombre, pesa mucho y está muerto.

Ahora sin que se lo impidan las lanzas de los soldados, puede verlo, mirarlo desde la cabeza hasta los pies, no hay parte que no esté lastimada, destruida.

Las espinas dejaron agujeros en la cabeza y los clavos destruyeron las manos y los pies, los flagelos destruyeron su espalda; eso es lo que queda de su Hijo.

Esta imagen del Hijo muerto en los brazos de la Madre hubiera ganado el premio del arte y de la compasión. Un poeta se animó a describírnoslo:

Con su frente de Dios dolorida,

con sus ojos de Dios entreabiertos,

con sus labios de Dios amargados,

con su boca de Dios sin aliento;

muerto por los hombres,

por amarlos,

muerto.

Todo lo que esto represente para ti, es un asunto muy personal. Aquí no se pide ni limosna de amor ni compasión para ese Cristo, Tú sabrás lo que haces con Él. Lo que sí es cierto, es que cuentas con el Cristo del Calvario, con su perdón y su amor, para toda la vida.

Quisiera terminar con aquel soneto que me gusta mucho por lo sincero, por lo bien hecho y, sobre todo, por lo bien sentido y que pudiera ser para muchos de nosotros una respuesta, una oración:


"No me mueve mi Dios para quererte

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido,

para dejar por eso de ofenderte.


Tu me mueves Señor, muéveme el verte

clavado en una Cruz y escarnecido,

muéveme ver tu cuerpo tan herido,

muévenme tus afrentas y tu muerte,


muéveme en fin, tu amor y en tal manera

que aunque no hubiera cielo yo te amara,

y aunque no hubiera infierno te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera".






Si ves a un hombre crucificado, coronado de espinas, flagelado y muerto, detente; estás delante de quien más te ha amado. Nadie jamás te amará como Él.






Autor: P. Mariano de Blas, LC
Tomado del Libro DE PASO POR LA VIDA;con permiso de autor.




SABADO DE GLORIA



"...rogó a Pilato José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por temor de los judíos, que le permitiese tomar el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo permitió. Vino, pues, y tomó su cuerpo. Llegó Nicodemo, el mismo que había venido a Él de noche al principio, y trajo una mezcla de mirra y áloe, como unas cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo fajaron con bandas de aromas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Había cerca del sitio donde fue crucificado un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual nadie aún había sido depositado. Allí, a causa de la Pascua de los judíos, por estar cerca el monumento, pusieron a Jesús (Jn 19, 38-42)."


Reflexión:

Es curioso ver los frutos inmediatos de la muerte de Jesús, en verdad, si el grano de trigo no muere, no dará fruto. José de Arimatea y Nicodemo preparan el cuerpo sagrado de Jesús como era costumbre entre los judíos. Tenían que darse prisa, pues ya se acercaba la madrugada, que era el sábado. Los judíos guardaban el sábado, y no hacían ningún tipo de trabajo, sólo orar, estar recogidos en Dios. Estos hombres, que eran fieles a sus leyes, no querían dejar a Jesús así, pero tampoco querían ir en contra de los preceptos religiosos. Tuvieron que sepultarlo en una tumba nueva, que estaba allí cerca. Las mujeres que acompañaba a Jesús también vieron colocaron el cuerpo de Jesús y se fueron antes de que comenzara el sábado.


Jesús, "descendió a los infiernos", dice el credo que rezamos, pero este infierno no es el mismo del que Jesús habla en el evangelio (fuego eterno), sino es el limbo, donde estaban todos los justos esperando que Jesús triunfara sobre el mal, que se consumiera su muerte, su reparación por nuestros pecados, para que así, las puertas del paraíso volvieran a abrirse y ellos pudieran entrar.

Mientras que el mundo pensaba que Jesús había fracasado, no fue así, triunfó. Apenas comenzaba la glorificación del Padre y la Suya. Mientras los apóstoles, asustados, se escondían por temor a ser vistos por los soldados, pues temían su propia vida, Jesús liberaba a los justos y estos salieron al encuentro del paraíso que Dios tenía preparado para ellos. Diferentes sentimientos sobre un mismo suceso, y usted, qué sentimientos tiene ante estos sucesos?



La Vigilia Pascual
Comienza la Noche Santa, la Vigilia Pascual, que según una antiquísima tradición, es una noche de vela en honor del Señor, sólo en la noche del Sábado Santo. La celebración de esta Vigilia se desarrolla de la siguiente manera: después de un breve lucernario o liturgia de la luz, la Santa Iglesia, llena de fe en la Palabra y promesas del Señor, contempla las maravillas de Dios, las que realizó desde el principio en favor de su pueblo, desde la creación del mundo hasta la resurrección de Cristo.

Toda la celebración de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche, sin comenzar antes del inicio de la noche ni terminar después del alba del domingo. Los fieles que participan en la Misa de Vigilia pueden comulgar de nuevo en otra misa del Día de Pascua. La celebración de la Vigilia Pascual tiene cuatro partes:


1. Lucernario o Solemne Comienzo de la Vigilia. Bendición del Fuego Nuevo y preparación del Cirio Pascual, Pregón Pascual.

2. Liturgia de la Palabra. Se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento y dos del Nuevo Testamento.

3. Liturgia Bautismal. Bendición de la Fuente Bautismal, Agua Bautismal y/o Bendición del Agua Común. Bautismo de los Catecúmenos y/o renovación de las promesas bautismales de los fieles.

4. Liturgia Eucarística.




Domingo de Resurrección




La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Contempla los lugares donde Cristo se apareció después de Su Resurrección



Importancia de la fiesta

El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión.

Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles.

Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la derrota del pecado y de la muerte.

En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar?

Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.

San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14)

Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.

Pero, como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios, sabemos que nosotros resucitaremos también, sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido.

La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte.

La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.

Debemos estar verdaderamente alegres por la Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. En este tiempo de Pascua que comienza, debemos aprovechar todas las gracias que Dios nos da para crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos. Vivamos con profundidad este tiempo.

Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo pascual, en el que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión.

¿Cómo se celebra el Domingo de Pascua?

Se celebra con una Misa solemne en la cual se enciende el cirio pascual, que simboliza a Cristo resucitado, luz de todas las gentes.
En algunos lugares, muy de mañana, se lleva a cabo una procesión que se llama “del encuentro”. En ésta, un grupo de personas llevan la imagen de la Virgen y se encuentran con otro grupo de personas que llevan la imagen de Jesús resucitado, como símbolo de la alegría de ver vivo al Señor.

En algunos países, se acostumbra celebrar la alegría de la Resurrección escondiendo dulces en los jardines para que los niños pequeños los encuentren, con base en la leyenda del “conejo de pascua”.

La costumbre más extendida alrededor del mundo, para celebrar la Pascua, es la regalar huevos de dulce o chocolate a los niños y a los amigos.

A veces, ambas tradiciones se combinan y así, el buscar los huevitos escondidos simboliza la búsqueda de todo cristiano de Cristo resucitado.

La tradición de los “huevos de Pascua”

El origen de esta costumbre viene de los antiguos egipcios, quienes acostumbraban regalarse en ocasiones especiales, huevos decorados por ellos mismos. Los decoraban con pinturas que sacaban de las plantas y el mejor regalo era el huevo que estuviera mejor pintado. Ellos los ponían como adornos en sus casas.

Cuando Jesús se fue al cielo después de resucitar, los primeros cristianos fijaron una época del año, la Cuaresma, cuarenta días antes de la fiesta de Pascua, en la que todos los cristianos debían hacer sacrificios para limpiar su alma. Uno de estos sacrificios era no comer huevo durante la Cuaresma. Entonces, el día de Pascua, salían de sus casas con canastas de huevos para regalar a los demás cristianos. Todos se ponían muy contentos, pues con los huevos recordaban que estaban festejando la Pascua, la Resurrección de Jesús.

Uno de estos primeros cristianos, se acordó un día de Pascua, de lo que hacían los egipcios y se le ocurrió pintar los huevos que iba a regalar. A los demás cristianos les encantó la idea y la imitaron. Desde entonces, se regalan huevos de colores en Pascua para recordar que Jesús resucitó.
Poco a poco, otros cristianos tuvieron nuevas ideas, como hacer huevos de chocolate y de dulce para regalar en Pascua. Son esos los que regalamos hoy en día.

Leyenda del “conejo de Pascua”

Su origen se remonta a las fiestas anglosajonas pre-cristianas, cuando el conejo era el símbolo de la fertilidad asociado a la diosa Eastre, a quien se le dedicaba el mes de abril. Progresivamente, se fue incluyendo esta imagen a la Semana Santa y, a partir del siglo XIX, se empezaron a fabricar los muñecos de chocolate y azúcar en Alemania, esto dio orígen también a una curiosa leyenda que cuenta que, cuando metieron a Jesús al sepulcro que les había dado José de Arimatea, dentro de la cueva había un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto.

El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas.

Así pasó mucho rato, viéndolo; pasó todo un día y toda una noche, cuando de pronto, el conejo vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca!

El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado.

Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo.

Desde entonces, cuenta la leyenda, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

Sugerencias para vivir la fiesta

Contemplar los lugares donde Cristo se apareció después de Su Resurrección
Dibujar en una cartulina a Jesús resucitado

Adornar y rellenar cascarones de huevo y regalarlos a los vecinos y amigos explicándoles el significado.






Domingo de Resurrección
"Al tercer día resucitó", en esta piedra angular se basa la fe cristiana. El Señor de la vida había muerto, pero ahora vive y triunfa.

El Domingo de Pascua es el día en el cual Jesús salió de su sepulcro. Este hecho es fundamental para el cristianismo. La historia cuenta que en cuanto se hace de día, tres mujeres van al sepulcro donde Jesús estaba enterrado y ven que no está su cuerpo. Un Ángel les dice que ha resucitado. Van corriendo donde está la Virgen con los Apóstoles y les dan la gran noticia: ¡Ha resucitado! Pedro y Juan corren al sepulcro y ven las vendas en el suelo. El desconsuelo que tenían, ayer, se transforma en una inmensa alegría. Y rápidamente lo transmiten a los demás Apóstoles y discípulos. Y todos permanecen con la Virgen esperando el momento de volver a encontrarse con el Señor.

Éste es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al resucitado, se unen y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la vida humana no respetada.

En la Resurrección la vocación cristiana descubre su misión: acercarla a todos los hombres.

El hombre no puede perder jamás la esperanza en la victoria del bien sobre el mal. Por esta razón los cristianos con gran júbilo celebran este día la Misa Pascual del Domingo de Resurrección.

"En este día de tu triunfo sobre la muerte, que la humanidad encuentre en ti, Señor, la valentía de oponerse de manera solidaria a tantos males que nos afligen", clamó el jefe de la iglesia católica. (S.S. Juan Pablo II, 2004)


El Domingo de Resurrección o Vigilia Pascual es el día en que incluso la iglesia más pobre se reviste de sus mejores ornamentos, es la cima del año litúrgico. Es el aniversario del triunfo de Cristo. Es la feliz conclusión del drama de la Pasión y la alegría inmensa que sigue al dolor. Y un dolor y gozo que se funden pues se refieren en la historia al acontecimiento más importante de la humanidad: la redención y liberación del pecado de la humanidad por el Hijo de Dios.

Nos dice San Pablo: "Aquel que ha resucitado a Jesucristo devolverá asimismo la vida a nuestros cuerpos mortales". No se puede comprender ni explicar la grandeza de las Pascuas cristianas sin evocar la Pascua Judía, que Israel festejaba, y que los judíos festejan todavía, como lo festejaron los hebreos hace tres mil años, la víspera de su partida de Egipto, por orden de Moisés. El mismo Jesús celebró la Pascua todos los años durante su vida terrena, según el ritual en vigor entre el pueblo de Dios, hasta el último año de su vida, en cuya Pascua tuvo efecto la cena y la institución de la Eucaristía.

Cristo, al celebrar la Pascua en la Cena, dio a la conmemoración tradicional de la liberación del pueblo judío un sentido nuevo y mucho más amplio. No es a un pueblo, una nación aislada a quien Él libera sino al mundo entero, al que prepara para el Reino de los Cielos. Las pascuas cristianas -llenas de profundas simbologías- celebran la protección que Cristo no ha cesado ni cesará de dispensar a la Iglesia hasta que Él abra las puertas de la Jerusalén celestial. La fiesta de Pascua es, ante todo la representación del acontecimiento clave de la humanidad, la Resurrección de Jesús después de su muerte consentida por Él para el rescate y la rehabilitación del hombre caído. Este acontecimiento es un hecho histórico innegable. Además de que todos los evangelistas lo han referido, San Pablo lo confirma como el historiador que se apoya, no solamente en pruebas, sino en testimonios.

Pascua es victoria, es el hombre llamado a su dignidad más grande. ¿Cómo no alegrarse por la victoria de Aquel que tan injustamente fue condenado a la pasión más terrible y a la muerte en la cruz?, ¿por la victoria de Aquel que anteriormente fue flagelado, abofeteado, ensuciado con salivazos, con tanta inhumana crueldad?

Este es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al resucitado, se unen y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la vida humana no respetada.

La Resurrección nos descubre nuestra vocación cristiana y nuestra misión: acercarla a todos los hombres. El hombre no puede perder jamás la esperanza en la victoria del bien sobre el mal. ¿Creo en la Resurrección?, ¿la proclamo?; ¿creo en mi vocación y misión cristiana?, ¿la vivo?; ¿creo en la resurrección futura?, ¿me alienta en esta vida?, son preguntas que cabe preguntarse.

El mensaje redentor de la Pascua no es otra cosa que la purificación total del hombre, la liberación de sus egoísmos, de su sensualidad, de sus complejos; purificación que , aunque implica una fase de limpieza y saneamiento interior, sin embargo se realiza de manera positiva con dones de plenitud, como es la iluminación del Espíritu , la vitalización del ser por una vida nueva, que desborda gozo y paz -suma de todos los bienes mesiánicos-, en una palabra, la presencia del Señor resucitado. San Pablo lo expresó con incontenible emoción en este texto : "Si habéis resucitado con Cristo vuestra vida, entonces os manifestaréis gloriosos con Él" (Col. 3 1-4).



Meditación del Domingo de Resurrección


En medio de la alegría por la resurrección de Jesucristo, debemos esperar siempre el encontrarle, el hablarle... Esperar a Cristo, motor de nuestra fidelidad.

Petición-Fruto: Alégrame por la resurrección de Cristo, por su victoria sobre el mundo, sobre el mal, sobre la muerte. Yo también he resucitado

con Él.

Puntos a Meditar:

Al tercer día resucitó. En esta piedra angular se basa nuestra fe. El Señor de la vida había muerto, pero ahora vive, triunfa.

En esta Victoria, el hombre es llamado a su dignidad más grande. ¿Cómo no alegrarse por la victoria de Aquel que tan injustamente fue condenado a la pasión más terrible y a la muerte en la cruz? ¿por la victoria de Aquel que anteriormente fue flagelado, abofeteado, ensuciado con salivazos, con tanta inhumana crueldad?

Este es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al resucitado, se unen y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la vida humana no respetada.

La Resurrección nos descubre nuestra vocación cristiana y nuestra misión: acercarla a todos los hombres. El hombre no puede perder jamás la esperanza en la victoria del bien sobre el mal.

¿Creo en la Resurrección?, ¿la proclamo?

¿Creo en mi vocación y misión cristiana?, ¿la vivo?

¿Creo en la resurrección futura?, ¿me alienta en esta vida?

Autor:
Redacción Church Forum

Fuente:
Church Forum www.churchforum.org





El Domingo de Resurrección
Cristo verdaderamente resucitó de la muerte, ganando para nosotros nueva vida. (Secuencia del Domingo de Resurrección)

Reflexión.

En el Domingo de Resurrección, la Iglesia contempla a Cristo resucitado.

Así revive la experiencia primordial en que descansa la base de su existencia. Ella experimenta la misma maravilla que María Magdalena y las otras mujeres que fueron a la tumba de Cristo en la mañana de Pascua y la encontraron vacía. Esa tumba llegó a ser la matriz de la vida. Quienquiera que había condenado a Jesús, creyó que El había enterrado su causa bajo una lápida helada. Los mismos discípulos experimentaron el sentimiento del fracaso irreparable. Entendemos su sorpresa, entonces, e incluso su desconfianza ante las noticias de la tumba vacía. Pero el Resucitado no demoró en dejarse ver El mismo y ellos se rindieron a la realidad. ¡Ellos vieron y creyeron! Dos mil años más tarde, nosotros sentimos todavía la emoción indecible que los venció cuando ellos oyeron el saludo del Maestro: "la Paz esté con ustedes..."

La Resurrección de Cristo es la fuerza, el secreto de la Cristiandad.

No es una pregunta de la mitología ni de mero simbolismo, si no un acontecimiento concreto. Es confirmado por pruebas seguras y convincentes.

La aceptación de esta verdad, aunque es fruto de la gracia de Espíritu Santo, descansa al mismo tiempo en una base histórica sólida. En el umbral del tercer milenio, el nuevo esfuerzo por la evangelización puede empezar sólo de una experiencia renovada de este Misterio, aceptado en la fe y presenciado en la vida. ... Papa Juan Pablo II
ActosLa Misa deberá ser celebrada en el Día de Pascua con gran solemnidad. Es apropiado que el rito penitencial en este día se acompañe con rocío de agua bendita en la Vigilia, durante la cual se debe cantar la antífona del Vidi Aquam, o alguna otra canción de carácter bautismal. Las fuentes en la entrada de la iglesia deben llenarse también con la misma agua. La tradición de celebrar Vísperas bautismales en el Día de Pascua cantando salmos durante la procesión a la fuente se debe mantener donde está todavía vigente, o ser reestablecida debidamente.

El Cirio Pascual tiene su lugar apropiado cerca del púlpito o en el altar y debe ser encendida por lo menos en todas las celebraciones litúrgicas más solemnes de la temporada hasta el domingo de Pentecostés, lo mismo en Misa que en la oración Matutina y Nocturna. Después del tiempo de Pascua el Cirio se debe guardar con respeto en el baptisterio, así que en la celebración del Bautismo la vela del bautizado pueda ser encendida de él. En la celebración de funerales, el Cirio Pascual debe estar cerca del ataúd para indicar que la muerte de un cristiano es su propia Pascua.
El Cirio Pascual no debe encenderse ni colocarse en el santuario fuera de la temporada de Pascua .

Oración

Dios nuestro Padre, creador de todo, hoy es el día de la alegría de Pascua. Esta es la mañana en que el Señor apareció a los hombres que habían comenzado a perder su esperanza y abrieron sus ojos a lo que las escrituras predijeron: que primero El debió morir, y entonces El resucitaría y subiría en la presencia gloriosa del Padre. Que el Señor resucitado inspire a nuestras mentes y abra nuestros ojos para que lo podamos reconocer en la fracción del pan, y seguirlo en su Resurrección. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amen.