lunes, 8 de septiembre de 2008

Los 8 ingredientes para ser un buen servidor

Salmo 23
“Yahveh es mi pastor, nada me falta. Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce, y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre. Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan. Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa. Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Yahveh a lo largo de los días..”
El Salmo 23 es uno de los más grandes capítulos sobre el liderazgo que existe en el Antiguo Testamento. Lo hemos leído tantas veces con un filtro devocional pero hoy quiero ayudar a verlo desde un filtro pastoral, evangelístico y de liderazgo. Aquí encontramos ocho ingredientes para ser un buen servidor.




Primer ingrediente: Proveer alimento a las ovejas.

Tenemos la delicada tarea de proveer. Tenemos el desafío y el gozo de proveer alimento a nuestras ovejas. Ellas pueden venir con la seguridad de que van a encontrar algo que las va a nutrir y que van a salir diferentes a como entraron.
Una de las cosas que mas me ha sorprendido al ser servidor es preguntar e investigar a los demás servidores, como se preparan para su mensaje y he obtenido muchas respuestas. No puedo creer que hayan personas que minutos antes de predicar, de instruir o de compartir una enseñanza no saben que van a decir. ¡No tiene sentido! El servidor improvisa la predica y luego nos preguntamos cómo es que las ovejas están desnutridas. Yo prefiero que las ovejas se vayan con ganas de regresar, a que estén allí horas deseando irse y nunca mas regresar. Nuestra tarea es proveer alimento a las ovejas.

Siempre que preparo un mensaje, una enseñanza o una predicación, busco tres cosas. Primero, tiene que ser un mensaje práctico. Tiene que ser algo que la gente pueda usar. La mayoría de la gente de mi comunidad o del Grupo de oración y sanación que presido, o los asistentes a una convivencia o a un retiro, no quieren saber de los cuatro jinetes del Apocalipsis, de cuando se va a acabar el mundo, etc., ellos necesitan saber qué hacer con su esposo que las golpea, qué hacer con su hijo que usa drogas, qué hacer con la hija que está en prostitución, cómo vivir con la realidad de que su hijo murió, qué hacer con un defecto dominante que no les permite salir del pecado, etc., necesitan algo que puedan usar en su vida diaria. Una de nuestras tareas es enseñarles cosas prácticas para vivir la vida cristiana.

La segunda cosa que yo busco en mis mensajes es que tiene que ser algo relevante.¿Qué está pasando en el mundo? Demasiadas veces predicamos cosas que no están contestando las necesidades que las personas tienen. Por ejemplo, el Latino Americano cristiano no sabe como utilizar el dinero. Tenemos que enseñarles a manejar su dinero para que puedan prosperar y Dios los pueda bendecir. Tenemos que contestar las preguntas relevantes a su vida diaria, no las preguntas Light que siempre se hacen: cómo estás, cómo te va, qué hay de tu familia, etc., si no preguntas que tengan trascendencia para su vida, como por ejemplo: ¿qué harías si supieras que hoy es tu último día de vida?, ¿qué estás haciendo para salir de la injusticia en que vives en tu hogar, con tus seres queridos?, etc.
Tenemos además que usar un vocabulario que todas las personas entiendan, para que regresen y luego poder enseñarles las profundidades de la Palabra de Dios.
La tercera cosa que busco es que tiene que ser una palabra divertida. El humor abre corazones que ninguna otra cosa podría abrir. Hay gente que viene a mi grupo de oración por meses y aun no han recibido a Jesús en su corazón, es decir, no han entrado en un proceso de conversión verdadero, pero creo que tarde o temprano van a hacerlo.
Dejemos de predicar para impresionarnos los unos a los otros, prediquemos para alimentar a las ovejas. Nuestra tarea es proveer alimento al pueblo y ayudarles en sus necesidades relevantes. Por eso cuando yo preparo un mensaje, una enseñanza o una predicación, trato siempre de usar el “P. R. D.”: mensaje práctico, relevante, y divertido.

Ingrediente número dos: Darle descanso a las ovejas

Tenemos ovejas cansadas y trasquiladas. Muchas veces por nosotros mismos porque como visionarios y servidores tenemos una nueva idea cada mañana y por eso las hacemos correr y cambiar constantemente.
Necesitamos continuidad para que la gente pueda tener descanso.
Hay un momento en que nosotros como líderes tenemos que balancear el programa para que la gente pueda vivir en el descanso del Señor. Venimos de una cultura de trabajar, una cultura que dice que entre más trabajamos mas espirituales somos, pero también les tenemos que dar descanso.

Ingrediente número tres: Dios nos llama para confortar

Le voy a pronosticar dos cosas que van a pasar en los próximos años: Los líderes que usan la herramienta de la esperanza y del consuelo serán los líderes que ganaran a su ciudad para Cristo. La generación que viene es una generación que busca esperanza y consuelo. Estas serán las dos palabras que si las usas con la unción del Espíritu Santo alcanzaran su ciudad para Cristo.

Ingrediente número cuatro: Guiar al pueblo

Nuestra tarea como servidores es guiar al pueblo, estar delante de ellos mostrándoles como va a ser el día de mañana. Debemos de recordarle a la gente constantemente de que su mañana será mejor que hoy. Guíe a sus ovejas, no las arree. Vaya delante de ellas, no detrás empujándolas. Las ovejas deben de ir detrás de usted contentas, porque quieren, no porque las forzas.
Nuestra tarea es pintar un cuadro en su mente como va a ser el día de mañana. Yo sueño con una América Latina sin corrupción, con jóvenes con la frente en alto, libre de alcohol, donde nuestros jóvenes cristianos están gobernando. Yo sueño con una América Latina diferente a la que tenemos hoy. Todo el mundo ya sabe como fueron las cosas, no se las recuerde. Todo lo que tenemos que conquistar esta en nuestro futuro. Tenemos que mostrarles a las ovejas el camino para que no caigan, y como ser mejores y campeones. ¡Que privilegio hacer esto! Si usted esta detrás de sus ovejas cambie de posición. Póngase delante de ellas, muéstreles por donde deben de caminar. Esto es el liderazgo.

Ingrediente número cinco: Proteger

Yo sueño con el día en que la gente de nuestra Iglesia diga “no tengo ningún temor porque usted me lleva la delantera.” Yo sueño con el día en que ya no tenga temor por lo que pueda suceder. Debemos protegerlas, abrazarlas, velar que no haya ningún lobo que se las quiera comer. El diablo no anda con rodeos, el ataca directo. El anda buscando de qué manera se va a devorar a las ovejas. Nuestra tarea es protegerlas y cuidarlas antes de que llegue la calamidad.
Estamos para proteger y cuidar no para señorear. No concibo que haya servidores que prohíban a la gente participar de algún evento. ¿Acaso no sabemos que lo que nos toca es alimentarles y dejar que Dios se glorifique en ellos? Esto no es protección, es autocratismo. ¿Qué nos creemos para decirle a la gente que hacer y no hacer? Eso no es proteger, eso es ser dictador. Dios no nos llamó a ser dictadores, el nos llamo a ser servidores.



Ingrediente número seis: Corregir

Nos toca la tarea de corregir. Todos tenemos que corregir, pero la parte que nunca hemos leído es que esa corrección debe de infundir aliento. Que distinto es utilizar la disciplina para que al final la oveja salga alentada.
Hoy en día, cuando el pastor, el evangelizador, el servidor corrige a la oveja le infunde terror y no aliento. Tenga misericordia de las ovejas. Están golpeadas por la vida, por sus deudas, por sus enfermedades, no los golpee usted también. Deje de golpear a las ovejas.
Yo tengo un hijo, Jairo Alexander, tiene 30años. En mi proceso de transformación y de cambio, que es permanente, descubrí que mi hijo tenía unas grandes heridas en su corazón, porque cuando se hacía oración de sanación, casi siempre lloraba. Nuestra relación, era aparentemente buena, porque nunca le pegaba, pero cuando lo llamaba generalmente era para disciplinarlo, y esa no era la relación que quería con mi hijo, ni que debía tener con él. En este momento yo quiero tener una amistad con él y es lo que poco a poco estoy logrando. Si lo he tenido que corregir, pero he cambiado la manera de hacerlo. Hoy es uno de mis mejores amigos. No cambiaria nada en el mundo por eso.
Si usted no sabe como vienen sus ovejas cuando usted las llama, pregúntele a alguien al que tiene la confianza de preguntarle. Si no lo tiene, esta en una posición peligrosa, busque a alguien porque si no pronto veremos su caída. Si las ovejas vienen a usted temblado pídale a Dios hoy mismo que el cambie su corazón. Yo quiero ser un servidor que infunde aliento no terror.

Ingrediente número siete: Servir a las ovejas

Es nuestra tarea servir, aderezar la mesa, ponernos el delantal. Jesús nos dejo el ejemplo. Lideres que no sirven, no sirven para liderar. En los últimos 5 años han salido mas libros que nunca acerca de Jesús como lider/siervo. El problema es que no lo practicamos. Hay líderes que se están sirviendo del ministerio en lugar de servir el ministerio. Hay personas que están en el ministerio por las razones equivocadas.
Si usted esta en el ministerio de servicio al Señor por las ofrendas, o por lo que pueda recibir económicamente, mejor ponga y atienda cualquier negocio, le va a ir mejor. Estamos para servir a las ovejas.
Yo estoy totalmente convencido y feliz de ver que la gente cambia con la Palabra de Dios, por eso, no importa lo que me den, lo que pueda recibir por mi trabajo de evangelización; lo único que anhelo, que quiero y que le clamo al Señor, es que con mi humilde servicio muchas vidas sean cambiadas.

Ingrediente número ocho: Ungir a nuestras ovejas

Debemos dejar que la unción fluya a través de nosotros, y a las siguientes generaciones. ¡Hay de aquel líder que no este levantando líderes! Necesitas la unción del Espíritu Santo para poder ser el servidor a la altura de la medida del varón perfecto, que es Jesucristo nuestro Amado y gran Señor.


Extraido de la pagina: www.elencuentrocondios.org